Dopamina social

La dopamina de Twitter, y en general de las redes sociales, es tan adictiva como la cocaína. Y no es una exageración. La afectación al cerebro por cuenta de los likes y las reacciones de los fan/followers es grave, muy grave. La sociedad se está auto-infringiendo un grave daño que está desencadenando una involución de la especie humana. Esto suena realmente exagerado para un desprevenido, pero estoy totalmente convencido de que así es. Afortunadamente hay gente con harto criterio y capacidad intelectual que es capaz de controlar el efecto bastante bien. Lamentablemente esa gente es una minoría. La Humanidad, en general, se está volviendo cada vez más estúpida. Una paradoja en la Era de la Información, la cual nos habían prometido que se convertiría en la Era del Conocimiento. Una promesa incumplida.