El crimen de China sigue impune

Cada vez va siendo más evidente que el COVID fue una creación de laboratorio en China y no de origen natural como los ingentes esfuerzos de científicos que defienden intereses particulares han tratado de vender como si fuera una verdad absoluta. La pregunta que seguirá es si el escape del laboratorio fue realmente un accidente o si se hizo de manera deliberada. Curiosamente el impacto del virus en China ha sido pequeño según las fuentes del oficialismo comunista, lo cual, bajo el sentido común, sugiere que las cifras son maquilladas y el régimen esconde la cruda realidad o que de alguna manera el régimen inmunizó previamente a una gran parte de la población (lo cual nos llevaría al camino de que el escape del COVID no fue precisamente un accidente sino parte de una guerra con un gran componente financiero y económico que Trump estaba ganando). Si no fue un accidente, es triste que China siga y seguirá impune gracias a científicos sin ética (incluyendo al venerado Fauci), a la complicidad de medios de comunicación que sólo les interesaba desprestigiar a Trump y a algunos líderes de opinión que tradicionalmente están sesgados por ideologías socialistas.