Sobre astrología

No creo en la astrología. Al menos no en la astrología “convencional” o “tradicional”. Esa que afirma que Neptuno o Venus o Júpiter marcan las tendencias de nuestras vidas o el destino. Con eso dicho, creo que sí hay una influencia de los ciclos del Sol, la Luna y la Tierra en nuestra persona y también en la sociedad humana vista como un todo. El Sol evidentemente afecta nuestro cuerpo por medio de los ciclos circadianos de sueño-vigilia además de que sus rayos (tomados de forma moderada) influyen notablemente en nuestro sistema inmunológico. La Tierra es la interfaz más directa que tenemos con la Madre Naturaleza y definitivamente la forma en que la vemos y la interpretamos afecta nuestra mente; el entorno de la Tierra circundante nos afecta sicológicamente y eso es algo lógico; incluso las estaciones, la lluvia, el calor pueden llegar a predisponernos mentalmente (aunque podemos sobreponernos a esa fuerza mediante el control consciente de nuestros pensamientos). La Luna, y tal vez este es un punto muy controversial, afecta nuestras emociones; estoy convencido de eso aunque probablemente la afectación no menoscaba nunca nuestro libre albedrío ni nos marca un destino ineludible; una noche negra sin Luna o una noche despejada con una Luna enorme y llena puede contribuir a reforzar el miedo, la lujuria, la pasión o el Amor; al menos yo siento mucho emocionalmente el embrujo de la Luna a la que miro con respeto, fascinación y curiosidad. Amo la Luna (la hermosa, sensual y sexual Diosa Selene).