Mi nueva pasión

Llevo alrededor de 20 años trabajando como desarrollador de software. Un trabajo que me gusta, me ha dado de comer todo este tiempo y que me ha traído muchas satisfacciones. Pero en el último año encontré una nueva pasión que honestamente me ha revitalizado y me mantiene con ganas de que termine el fin de semana para empezar una nueva jornada: El mercado de valores. Es algo que realmente me encanta. Aplicar estrategias para vender y comprar acciones, aprender sobre opciones, establecer el timing para entrar o salir del mercado. Es algo que me estimula grandemente (además que después de algunos ensayos fallidos creo que he encontrado una estrategia personal que ha está funcionando muy bien $$$). También se han derrumbado en mí todos esos prejuicios que tenía sobre la bolsa al compararlo con un simple casino en el cual solo ganan los pocos insiders y donde, para el resto, todo era una cuestión de azar con todas las probabilidades en contra del pequeño inversor o el pequeño trader. Es cierto que hay mucha incertidumbre, pero el riesgo se puede disminuir con estrategias apropiadas y no siendo tan inocente. Además que todos esos miedos de un crack financiero se han disminuido grandemente al darme cuenta que siempre hay oportunidades aún en el peor de los mercados, pues se puede ganar mucho incluso cuando los precios de las acciones bajan (muchas fortunas se han hecho de esta forma y es algo perfectamente legal e inherente al mercado donde todo, al final, es un juego de suma cero). Nunca pensé que algún día iba a decir esto pero: Me encanta la bolsa de valores. Y me encanta la gran democratización que Internet ha traído a estos mercados. Son mercados ciertamente riesgosos para la mayoría, pero los pocos que se preocupan realmente por aprender y practicar mucho, antes de entrar con dinero real, pueden ganar todo el dinero que no pensaron nunca en ganar.

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Impuestos en Colombia

Se requiere que haya impuestos más balanceados y adecuados en Colombia. Se requiere ir eliminando el IVA progresivamente porque es el impuesto que más golpea a los pobres y el que más afecta negativamente la actividad económica. Se requiere que lo que se recaude por impuestos de las personas naturales alcance para financiar el sistema de salud pública, el sistema de educación pública, el subsidio al consumo vital de agua potable y el alcantarillado, el sistema de apoyo a los más necesitados, los sistemas de atención a la infancia, los discapacitados y adultos mayores sin tutor, un sistema de pensión mínima para todos los mayores de 65 años. Se requiere que lo que se recaude por impuestos de las corporaciones alcance para financiar la justicia y la seguridad a nivel local, regional y nacional. Se requiere que los dueños de automóviles, casas y tierras contribuyan suficientemente para mantener en buen estado y de manera competitiva la infraestructura terrestre, aérea y acuática del país. Pero sobretodo, se requiere que las tarifas sean justas. Con un sistema tributario balanceado, simple, sin exenciones y con un tamaño del Estado justo y eficiente, ninguna persona natural o corporación debería pagar más del 30% de sus ganancias y anualmente el 3% del valor comercial de sus inmuebles y vehículos en impuestos. Pero esa también debe ser la tarifa mínima. Y deben pagarlas todos: Ricos, clase media, pobres, microempresas, medianas empresas y grandes corporaciones. Sin exenciones y en lo posible sin más subsidios adicionales que los necesarios para el agua potable y un estado de Bienestar social que favorezca a los sectores más vulnerables de la población (niños, adolescentes, estudiantes universitarios, discapacitados y adultos mayores).

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